BAMBUCOS Y CORAZONES

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 Dir: Gabriel Martínez, 1945                                                        Productora: Patria films

Esta comedia musical costumbrista fue anunciada el 14 de septiembre de 1944 con el título provisional de “Ruanas¸ bambucos y corazones”. Se desarrolla¸ dice una crónica del estreno citada por Hernando Martínez Pardo: “en un encantador y chismoso pueblo de la Sábana¸ que llaman ´Alpargatoca´. Las viejas tías se sorprenden de todo y murmuran por todo¸ y no aceptan las costumbres modernas de sus sobrinas¸ embriagadas por el amor¸ los deportes y la vida un poco libre¸ sin esos cuidados del qué dirán”. En la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano se conservan 2 minutos y 36 segundos de esta película. (Proimágenes Colombia)

La sinopsis tomada de Proimágenes y los 2:36 segundos encontrados en la web es todo lo que tenemos de esta comedia musical del primer cine sonoro. Podríamos tratar de analizar a partir de esos minutos, algo así como: las tías que asisten a la ceremonia de boda de sus sobrinas y las mujeres de la “alta sociedad” están chismorreando porque tienen envidia —ellas son unas solteronas— de no poder tener una boda tan suntuosa como la de aquellas mujeres.

Y de nuevo, con estos minutos el test queda en veremos :/ Sin embargo, hay muchas mujeres, dos niñas —las pajecitas—, 2 mujeres sentadas viendo el espectáculo, 3 mujeres acompañadas por sus parejos —creemos que son las damas de honor de la boda—; en conclusión, vemos que el tema central de Bambucos y corazones es el matrimonio. Esta institución es el lugar donde se ha ubicado a la mujer. Las dos niñas desde pequeñas se les muestra que esa es la aspiración de toda mujer, las señoras mayores sentadas observan que su vida se les fue y no lograron ser felices porque como decían las revistas de la época —revistas que tenían gran público lector femenino— ser ama de casa es el empleo soñado por las mujeres. A propósito, encontramos esto en el diario colombiano El Ideales del 1 de noviembre de 1931, la esposa de Tomás Alva Edison —nos imaginamos que la señora de Alva Edison fue traducida para Colombia—  a propósito del matrimonio dice:

La mujer que se dé cuenta de toda la responsabilidad y de todas las maravillosas oportunidades que trae consigo el ser esposa, madre y ama de casa, sabe que no tiene a su a su cargo un solo empleo, sino muchos. No es una profesión solamente sino un conjunto de distintas profesiones, unidas por un lazo común. […] De ella puede depender el éxito de su marido en una labor importante, el éxito o el fracaso de sus hijos, su futura felicidad o desgracia.  (El empleo más importante 8). Como dura la carga para las mujeres ¿no? :/

Así pues, nos aventuramos a pronosticar, sin haber visto las películas que vienen que el matrimonio como el empleo más importante es un tema recurrente, no solo en el cine colombiano sino también en el cine mundial.

Será que todavía pensamos ¿que es el empleo más importante? ¿qué es la única alternativa?

Esperemos que las nuevas películas que están circulando en nuestro país con temáticas diferentes nos muestren otras alternativas femeninas u otras alternativas de ser. De todos modos les dejamos acá Bambucos y corazones para que la vean 😉

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FLORES DEL VALLE

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Dr: Máximo Calvo Olmedo, 1941

En uno de los post pasados mencionamos a Flores del Valle, primer largometraje (69 mtos, blanco y negro) de ficción sonoro y parlante colombiano, estrenado en el teatro Jorge Isaacs de Cali en 1941, después de este estreno fue presentado en otras ciudades del departamento del Valle del Cauca y en 1943 se estrenó en Bogotá en el teatro Faenza.

Si el título les sugiere que la película es sobre mujeres, no se equivocan. Los 4 minutos y 56 segundos recuperados y restaurados por patrimonio fílmico muestran una historia sobre la vida de algunas mujeres del Valle del Cauca. Mujeres de la sociedad y mujeres campesinas. El largometraje inicia con la presentación de la señorita Peña —campesina— en una velada para la gente de “sociedad”, la joven está tocando violín frente al auditorio. Después de acabar según ella uno de sus “actos”, hace “una explicación de las situaciones que ella ha percibido durante la velada”. Se presenta y dice que en tanto campesina es una persona que no piensa para hablar y habla sin pensar, “las campesinas no son hipócritas”. Y empieza su explicación diciendo que:

Esta noche he tenido la ocasión de conocer lo que llaman sociedad, yo hasta ahora juzgaba a las mujeres de sociedad como las pintan en las novelas, las creía más instruidas, más inteligentes que las de la clase media, y naturalmente más que nosotras las campesinas. Pero hoy he quedado desengañada, francamente, no entiendo la distinción de esa inteligencia. Cambian el bello color del cutis por colores desmoderadamente artificiales como el morado en los labios, colores que lejos de ser agradables y atractivos son repugnantes para las personas que los admiran. Se despojan de sus hermosas cejas naturales para reemplazarlas con dos tizonazos negros… no quiero criticarlas, pero veo que las mujeres llevan los vicios a la par de los hombres.

Aunque las palabras de la señorita Peña hacen una crítica a  las mujeres que enfocan su inteligencia en vanidades artificiales, sigue afirmando que la inteligencia de las mujeres debe estar concentrada en permanecer bellas naturalmente —de nuevo el mismo discurso difundiéndose :/ —. Y al decir lo contrario de la posición hegemónica, como en tantos otros casos, la joven violinista promueve la hegemonía que critica: dar valor a la mujer por su belleza (natural o artificial, honesta o hipócrita) la reduce a un papel decorativo, incluso si toca el violín.Y al aplicar el test a aquellos minutos encontrados, este no solo sería el primer filme colombiano de ficción sonoro sino el primer largometraje colombiano que lo pasa, pero ya lo habíamos dicho en uno de nuestros escritos de la sección el Invernadero, el test Bechdel —que evalúa el nivel de inclusión de las mujeres en el cine— se queda corto cuando se trata de películas de este tipo. Tal vez algunas preguntas para evaluar estas películas serían: ¿qué modelo de mujer estaba presente en la época? ¿por qué el interés en mostrar a la mujer sin adornos? ¿qué hay detrás de las explicaciones de una campesina que defiende lo “natural” en la mujer?

Tal vez se animen a contestar alguna de las preguntas y comentarlas, por el momento el link de Flores del valle

Elisa Cárdenas

lgoEdad: está en la transición entre colegiala y señorita seria
Estado civil: soltera/casada/futura viuda
Oficio: viajar
Hijos: uno
Pretendiente: Ricardo Castelblanco es el rico esposo, y Carlos Julio Ramírez le coquetea
Lugar de nacimiento: pequeño pueblo cerca de Cali, Colombia
Lugar de residencia: Cali y París
Hobby:no se le conoce

“Ay mamá, ¿pero es que no se puede hacer otra cosa en la vida sino estar adentro
haciendo algo?, ¿crees que soy una esclava estúpida?” min 5:45

Película: La gran obsesión

LA GRAN OBSESIÓN

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Dir: Guillermo Ribón Alba, 1955

De esta película caleña, estrenada con platillos y bombos por ser la primera a color que se producía en el país, queda cerca de una hora aunque pareciera el doble – la novedad de la imagen lamentablemente no logra compensar la mala actuación de los protagonistas evidenciada por la más extraña puntuación en los diálogos y los problemas de sincronización (imagen y sonido no se grabaron al mismo tiempo. Cosas de la época, qué le vamos a hacer).

La gran obsesión de Elisa Cárdenas, protagonista de este drama piscológico y musical es el tema central de esta cinta. Elisa busca una nueva vida en Cali, porque “la vida solo puede verse en la ciudad”. La trama comienza cuando ella comete una locura y va en contra de la voluntad de su madre al no quedarse “adentro” como esclava, haciendo algo en la casa, porque ella sueña con ser libre como el paisaje. Mientras va en el tren buscando su vida empieza a desprenderse del quédirán y de otros miedos: “Qué me importa lo que digan de mí en el colegio, porque he huido de la casa como de mí misma…”.

Que una mujer sea protagonista de un drama psicológico que no se trate de su vínculo con los hombres sino que retrate el tema del campo y la ciudad (que ya tiene su trayectoria como hemos visto) nos sorprendió. A nuestra protagonista la ciudad lamentablemente no la recibe tan bien: la roban (por dar papaya) y luego la prima que buscaba resulta que no vivía donde Elisa pensaba. La pobre se habría quedado en la calle si no es porque una doña francesa muy refinada -Susane de la Noir- la deja quedarse en su casa, no sin antes advertirle, como la mitad de los personajes lo hacen, que es muy peligroso para una mujer irse sola a la ciudad. Además de hacer caridad, doña Susane sin saberlo realizó un “extraño milagro” y de paso le consiguió esposa a su hijo Ricardo.

Luego empieza el drama social: jóvenes a los que les queda chica la ciudad, vestidos, fiestas, celos, malentendidos, humillan a Elisa, luego su matrimonio con Ricardo, luna de miel, París, hijo, regreso al campo, capataces asesinos y fantasmas tropicales (Y sí, lo sentimos, esto fue un spoiler). Todo lo imaginable, edulcorado con frases un poco rimbombantes para nuestro gusto como: “Cali, novia del cielo desde la poesía. La poesía está aquí cumpliendo su milagro de engrandecernos…” (Esto mal recitado obviamente).

Y ahora a lo que vinimos ¿qué pasa con las mujeres y el test? Aquí tuvimos una posición dividida pues las mujeres aparecen un montón, 4 de ellas tienen nombre (frente a 4 hombres que lo tienen), hablan de temas diferentes a los varones y transgreden posiciones tradicionales; sin embargo hay un mensaje velado sobre su vulnerabilidad que se repite y es que están fuera de lugar al estar solas en la ciudad. Elisa al final logra tener un rol de poder, pero protegida por un espíritu (hombre), con lo cual podría sugerirse que se mantiene vigente el discurso operante: “las mujeres no deben estar solas” buuuuuuu, pero por lo menos es un cambio significativo para lo que habíamos visto antes. 🙂

ALLÁ EN EL TRAPICHE

Director: Roberto Saa Silva, 1943

Después de varios meses de ausencia escritural hemos vuelto. Adquirir las películas del primer ciclo del cine sonoro ha sido difícil, por esta razón hemos decidido ir contándoles acerca de las pelis colombianas que vayan llegando a nuestras manos.
Uno de nuestros primeros resultados de esta intensa búsqueda es Allá en el Trapiche (según los runrunes leídos acerca del cine colombiano, es el segundo largometraje del primer ciclo del cine sonoro colombiano) comedia musical exhibida por primera vez el 22 de marzo de 1943 en Bogotá —parece que el primero fue: Flores del Valle—.

Treinta minutos y veintiséis segundos (30:26) se han recuperado de la historia de amor heterosexual entre Dorita y Leonardo. De nuevo, nada que nos sorprendiera; Dorita una joven que le calculamos unos 26 años ha regresado de Nueva York, en su viaje de vuelta a Colombia —en el vuelo— ha conocido a Leonardo, hombre trovador, apuesto y valiente. Esa Valentía que ha visto Dorita en Leonardo la motiva a pedirle que la ayude a enfrentar a su padre —este la ha comprometido en matrimonio con un hombre que ella no conoce—.

Por supuesto, Dorita no es Antígona que enfrenta a la autoridad —al Estado, a su tío que es el Alcalde de Tebas, a los dioses etc.— Encontramos en Dorita una mujer educada para cumplir con los designios de su padre y de Dios, casarse con el hombre que éste último, a través de aquél, ha escogido para ella. No culpemos a Dorita por seguir las órdenes de su padre, ni a su padre por obligar a Dorita a que se case con lo que él mismo estimaba “un buen hombre”. Más bien, entendamos cómo está operando el discurso sobre las personas, un discurso que está presente no solo en las películas de la época, sino también en las conversaciones con amigas o familiares, en los medios impresos como las revistas. A propósito de estas últimas, encontramos que, en la revista Civilización revista de ideas y cultura—de Barranquilla— del 15 de dic de 1929, en la sección Temas femeninos sección a cargo de Julia Amador de del Castillo, aparece el artículo titulado “Carta a las mujeres solteras”:
“El matrimonio es la única felicidad posible para la mujer honesta, digan lo que digan los termómetros del amor. Calorcito de hogar, tranquilidad de espíritu, decoro social, dulce cariño, sueño apacible, alegría de vivir […] Todo esto ofrece un matrimonio “bien” como se dice ahora. Para disfrutarlo, no hay más que un secreto: conservar el marido. En el matrimonio ¡no olvidéis esto ¡hay que defender la hermosura, el buen tono y la distinción hasta la última trinchera. […]Levantaos temprano, sed prudentes para el gasto de la casa y discretas para el adorno; no os fieis jamás de las “amiguitas”, y para no envejecer prematuramente, amad, reíd, llorad siempre a medias” (Reina de Bulgaria 25).
En pocas palabras, como habría dicho una señora que es activista y muy intelectual: “no solo actuamos a través del discurso; sino que el discurso actúa sobre nosotros” (Butler). Así las cosas, al aplicar el test Bechdel sobre Allá en el trapiche, los resultados no sorprenden a nadie: la primera pregunta pasa con dificultad, pues hay más de dos personajes femeninos, pero no todas tienen nombre; la segunda pregunta pasa raspando, solo porque las ayudantes de la costurera hablan entre sí, y también las amigas chismosas de Dorita; la última podríamos decir que pasa, sin embargo, las conversaciones en el primer caso es sobre el vestido de boda de Dorita y en el segundo, las amigas hablan de lo “chirriadisimo que es el novio”. Con estas respuestas es obvia la conclusión :/
¿Encontramos algo diferente en Allá en el Trapiche? No, las mujeres siguen siendo mudas, o bueno algo que olvidamos decirles es que en tanto musical hay muchas cantantes, tal vez esa es la voz de ellas en el largometraje.
Y el desenlace… les dejamos el corto para que se animen a verla y a sacar más conclusiones.

Doña Bertha Hernández de Ospina

La huerta casera - Doña Berta

Edad: es una pregunta indiscreta, pero por ahí dicen que nació en 1907 (39)
Estado civil: casada con el presidente y la nación
Pretendientes: ninguno que se conozca
Oficio: primera dama de la nación y otros
Lugar de residencia: Bogotá
País de nacimiento: Colombia
Hobby: Tener una huerta casera

“Yo llamo la atención a todas las mujeres colombianas, para que no aplacen por más tiempo la oportunidad de ayudar a su familia mediante el cultivo de una pequeña huerta casera”.

Película: La huerta casera

LA HUERTA CASERA

La huerta Casera

Dir. y Prod.: José Infante, Marco Tulio Lizarazo, 1946

Producido por Marco Tulio Lizarazo y dirigido por el agrónomo José Infante, este cortometraje de 1946 nos pone frente a una nueva situación: el cine y la propaganda política. El documental, financiado por el Ministerio de Economía Nacional, hace un llamado a la familia colombiana para que tenga su pequeña huerta casera y así se logre “una despensa bien surtida en todos los hogares de la patria”. Con la narración de la primera dama de la nación en ese entonces, Doña Bertha Hernández de Ospina, y la participación de Don Laureano Gómez y Don Alberto Lleras Camargo, se hace propaganda al nuevo programa educativo del gobierno para el desarrollo agrario con las ventajas del cine.

En el cortometraje aparece doña Bertha con guantes y canasto enseñándoles a los espectadores a empezar su propio cultivo de pancoger. Por salud y ahorro, es la mejor opción para mantener a la familia bien alimentada; incluso los ilustres mencionados cultivan sus propias huertas, de guantes, botas y sombrero (aunque desentona la corbata). La iniciativa busca fomentar en el campo este tipo de sustento y lo hace no solo mostrando que es muy sencillo poner a producir las tierras incultas con poco esfuerzo y pocas herramientas, pero además lo presenta como un deber patrio.

A la mujer de trabajo se le concede un papel central en esta tarea pues ella contiene “la historia del país, ella conoce el secreto de formar y alimentar una familia sana y alegre con limitados recursos”… es decir, la sempiterna historia del rebusque, suponemos. Las mujeres que aparecen trabajan para el Estado, van a recoger las semillas, cultivan, cosechan, llevan los alimentos restantes al mercado vecino y, para completar, cargan consigo la tradición de un pueblo que se representa en bailes folclóricos en medio del público enruanado que sonríe.

Y no, no se nos olvidó el test: Hay mujeres, una tiene nombre y la verdad es que no hay diálogos, ni de hombres ni de mujeres. Pero este es un caso especial en el que el filme está narrado por una mujer y dirigido a las mujeres, y aunque no se hable de hombres, sí se apela a su lugar en la sociedad como las protectoras de la familia y garantes del correcto orden en la casa. Visibilidad femenina y valores conservadores, un cortometraje interesante para analizar en todo caso, así que aquí se los dejamos: