Raíces de piedra

raícespiedra1Dir:  Jose María Arzuaga, 1962

Atrás quedó el país bonito de paisajes bucólicos con sus bambucos y largas trenzas. El primer plano ahora es ocupado por Bogotá y las contradicciones de la urbe moderna, tema que se repetirá en esta nueva década de cine colombiano. Raíces de piedra, del director José María Arzuaga, se rodó en 1962 pero fue censurada hasta 1964, año en que se exhibió y fracasó en la taquilla. No se habían escandalizado hasta ahora por desquiciados, violadores ni demás espantos, entonces ¿qué tenía esta película para generar tal reacción? Bueno, para irnos acostumbrando, la censura era algo presente aunque intermitente para esta época y el cine que recreaba problemas sociales no siempre era bien visto. Junto a la curiosidad sentimos cierta frustración cuando una película, de por sí difícil de conservar en Colombia, es mutilada por cuestiones morales -como sucedió con este filme de Arzuaga-.

Pues bien, este largometraje argumental (que inicialmente pretendía ser documental) nos cuenta la historia de la gente trabajadora de las ladrilleras al sur de Bogotá, o chircales, como son comúnmente conocidos. Firulais, ladrón hábil y de buena vida que vive en los ranchitos de las canteras, y su vecino Clemente, hombre honrado que se queda sin trabajo, son los personajes que nos llevan a andar la ciudad para mostrarnos sus contrastes y problemas. Pésimas condiciones laborales, analfabetismo, el rebusque, el hambre y la falta de asistencia médica son solo algunos de los líos que los marginales de la modernización urbana tienen que enfrentar al mismo tiempo que hacen los ladrillos para construir esa ciudad que los amenaza. Las mujeres, naturalmente, también hacen parte de esta cruda realidad: trabajan en la producción de ladrillos, mantienen a sus familias, cuidan a los niños, ayudan a la comunidad y, como todos los vecinos, comparten las angustias cotidianas e intentan sobrevivir en estas circunstancias tan jodidas. La muerte por carencia o accidente está a la orden del día.

Chismoseando supimos que hay varias escenas que fueron cortadas en la película y que aún hoy no se pueden ver, y entre ellas algunas sobre mujeres que mueren en la indigencia o que son presionadas por las deudas y los propietarios de la cantera. Quizás nuestro ejercicio con estas escenas habría sido diferente pero ni modos, hay que trabajar con lo que hay, y lo que hay es lo que se salvó, y lo que se salvó fueron dos historias de mujeres en esta comunidad chircalera: la de una madre llamada Carmen, quien intenta sostener el reguero de muchachitos que tiene, y la de la señorita Esperancita, hija angustiada por su padre, Clemente, quien está terriblemente enfermo y en medio de su delirio intenta arrastrarla al fondo del barranco.

Pasemos por los puntos del test con esto: hay más de dos mujeres con nombre propio, Esperancita, Carmen e incluso Rosa, la camarera. Hay diálogos entre mujeres, aunque breves, y no hacen referencia exclusivamente a hombres sino a su incapacidad para leer, por ejemplo. ¿Pasaría el test? Hmmm…en principio sí. La película logra mostrar la complejidad de la vida de las mujeres que viven bajo estas condiciones socio-económicas, sin embargo más allá de esto, la ciudad es un espacio masculino y en el centro están las historias de dos hombres que circulan por el espacio público para hablar de ese grupo marginado. Las mujeres, aunque tienen una presencia permanentemente, no tienen protagonismo, por lo cual terminan por ser las marginales de los marginados. Un pequeño, pequeñiiito avance para las mujeres del cine colombiano, podríamos decir.

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Sendero de luz

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Dir: Emilio Álvarez Correa

El 22 de noviembre de 1945 se estrenó el largometraje Sendero de luz en los teatros Faenza (Bogotá); teatros Rosedal y Libertador (Bucaramanga). Este filme según lo investigado hace parte de los hechos por la productora colombiana La Ducrane Films(1) “fundada hacia 1942 por Oswaldo Duperly, Leopoldo Crane Uribe y Jorge Crane Uribe con la colaboración técnica de Roberto Saa Silva y Hans Brückner” (Martínez Pardo 89).

Después de preguntar en varios sitios por la película y no encontrarla —y no tener el dinero para comprarla en Patrimonio fílmico ☹ y no poder ir a verla porque vivimos lejos— decidimos ver los dos minutos y 6 segundos (2:06) que circulan en la web.

El largometraje inicia en un lugar rural, Juanito —hombre de la primera escena— se encuentra con unos campesinos que por lo que se puede observar estaban cantando cuando él llegó; se saludan y seguido a esto Juanito que traía una guitarra en su caballo le dedica una canción a una de las mujeres que estaba junto a los campesinos “traigo una canción enredada en las cuerdas de la guitarra para regalársela a usted Marta”. La canción que Juanito le dedica a Marta dice:

Yo quiero decirte, yo quiero que sepas que ya tengo la linda casita que, por quererte tanto mi vida, esta noche tan bella yo te prometí. Hayyyy Hayayayayyy

Con la ternura y deseos de quererte yo he vivido estas noches y días porque no sabré que voy a ser sin ti.

Fijándonos en la forma en que Juanito le habla y le canta a Marta, vemos que, en el primer caso, cuando la saluda, le habla de usted, un tratamiento común entre la gente del campo y de ciudades pequeñas, pero, en el segundo caso, cuando le canta, le habla de tú, tratamiento que no se usa mucho en el campo; no sabríamos por qué se da esta diferencia de trato de usted y de tú entre el canto y la conversación, sin embargo, uno de los amigos del encuentro también le habla de tú a Juanito; lo que nos llevó a pensar que tal vez fue un error de los actores, pues otros si lo saludan de usted — tal vez estaban nerviosos y no sabían cómo empezar a hablar—.

Al final de estos minutos aparecen dos hombres en el monte, uno parece herido y el otro le está dando de beber agua y le dice “Nunca olvidaré lo que has hecho, hubieras podido quedarte en tu tierra”. Aquí lo que creemos es que estos dos hombres son de ciudad, pues de nuevo, en Colombia la gente del campo no suele hablar de tú.

¡miércoles! ¿Y el test? Dos mujeres en escena, una con nombre, la otra tiene una espalda muy bonita; no hablan entre ellas, así que la tercera pregunta queda en veremos. Ahora bien, leyendo en el libro Historia del cine colombiano de Hernando Martínez Pardo, nos enteramos de la historia. Un resumen ejecutivo: Dos amigos van por el monte en busca del bandido que asesinó al padre de uno de ellos, mientras están en esas, uno de ellos de enferma y una mujer que vive por ese sitio, le da remedios para que se cure. Los dos amigos se enamoran de la chica —que es novia del bandido—. Al final capturan al bandido y apuestan a la chica. Ella se queda con el vencedor y colorín colorado esta historia al estilo western ha terminado.

Lamentablemente quitaron el corto del largometraje, así que no les podemos dejar nada. Ya vamos en 1945 y las mujeres ¿son diferentes?  No vamos a decir más, saquen ustedes las conclusiones.

  1. En el libro Historia del cine colombiano dice al respecto de esta productora: “Tres largometrajes argumentados constituyen lo más importante de la producción Ducrane. Los dos primeros —“Allá en el trapiche” y “Golpe de gracia”— son dos comedias musicales, pero con una diferencia: la primera toma motivos folclóricos campesinos, mientras la segunda fue filmada totalmente en estudio y se basa en situaciones “de salón”, que dan lugar a chistes completamente verbales al estilo de la radio. La tercera “Sendero de luz” es un drama con intenciones trágicas. (Martínez Pardo 94)

 

 

BAMBUCOS Y CORAZONES

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 Dir: Gabriel Martínez, 1945                                                        Productora: Patria films

Esta comedia musical costumbrista fue anunciada el 14 de septiembre de 1944 con el título provisional de “Ruanas¸ bambucos y corazones”. Se desarrolla¸ dice una crónica del estreno citada por Hernando Martínez Pardo: “en un encantador y chismoso pueblo de la Sábana¸ que llaman ´Alpargatoca´. Las viejas tías se sorprenden de todo y murmuran por todo¸ y no aceptan las costumbres modernas de sus sobrinas¸ embriagadas por el amor¸ los deportes y la vida un poco libre¸ sin esos cuidados del qué dirán”. En la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano se conservan 2 minutos y 36 segundos de esta película. (Proimágenes Colombia)

La sinopsis tomada de Proimágenes y los 2:36 segundos encontrados en la web es todo lo que tenemos de esta comedia musical del primer cine sonoro. Podríamos tratar de analizar a partir de esos minutos, algo así como: las tías que asisten a la ceremonia de boda de sus sobrinas y las mujeres de la “alta sociedad” están chismorreando porque tienen envidia —ellas son unas solteronas— de no poder tener una boda tan suntuosa como la de aquellas mujeres.

Y de nuevo, con estos minutos el test queda en veremos :/ Sin embargo, hay muchas mujeres, dos niñas —las pajecitas—, 2 mujeres sentadas viendo el espectáculo, 3 mujeres acompañadas por sus parejos —creemos que son las damas de honor de la boda—; en conclusión, vemos que el tema central de Bambucos y corazones es el matrimonio. Esta institución es el lugar donde se ha ubicado a la mujer. Las dos niñas desde pequeñas se les muestra que esa es la aspiración de toda mujer, las señoras mayores sentadas observan que su vida se les fue y no lograron ser felices porque como decían las revistas de la época —revistas que tenían gran público lector femenino— ser ama de casa es el empleo soñado por las mujeres. A propósito, encontramos esto en el diario colombiano El Ideales del 1 de noviembre de 1931, la esposa de Tomás Alva Edison —nos imaginamos que la señora de Alva Edison fue traducida para Colombia—  a propósito del matrimonio dice:

La mujer que se dé cuenta de toda la responsabilidad y de todas las maravillosas oportunidades que trae consigo el ser esposa, madre y ama de casa, sabe que no tiene a su a su cargo un solo empleo, sino muchos. No es una profesión solamente sino un conjunto de distintas profesiones, unidas por un lazo común. […] De ella puede depender el éxito de su marido en una labor importante, el éxito o el fracaso de sus hijos, su futura felicidad o desgracia.  (El empleo más importante 8). Como dura la carga para las mujeres ¿no? :/

Así pues, nos aventuramos a pronosticar, sin haber visto las películas que vienen que el matrimonio como el empleo más importante es un tema recurrente, no solo en el cine colombiano sino también en el cine mundial.

Será que todavía pensamos ¿que es el empleo más importante? ¿qué es la única alternativa?

Esperemos que las nuevas películas que están circulando en nuestro país con temáticas diferentes nos muestren otras alternativas femeninas u otras alternativas de ser. De todos modos les dejamos acá Bambucos y corazones para que la vean 😉

FLORES DEL VALLE

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Dr: Máximo Calvo Olmedo, 1941

En uno de los post pasados mencionamos a Flores del Valle, primer largometraje (69 mtos, blanco y negro) de ficción sonoro y parlante colombiano, estrenado en el teatro Jorge Isaacs de Cali en 1941, después de este estreno fue presentado en otras ciudades del departamento del Valle del Cauca y en 1943 se estrenó en Bogotá en el teatro Faenza.

Si el título les sugiere que la película es sobre mujeres, no se equivocan. Los 4 minutos y 56 segundos recuperados y restaurados por patrimonio fílmico muestran una historia sobre la vida de algunas mujeres del Valle del Cauca. Mujeres de la sociedad y mujeres campesinas. El largometraje inicia con la presentación de la señorita Peña —campesina— en una velada para la gente de “sociedad”, la joven está tocando violín frente al auditorio. Después de acabar según ella uno de sus “actos”, hace “una explicación de las situaciones que ella ha percibido durante la velada”. Se presenta y dice que en tanto campesina es una persona que no piensa para hablar y habla sin pensar, “las campesinas no son hipócritas”. Y empieza su explicación diciendo que:

Esta noche he tenido la ocasión de conocer lo que llaman sociedad, yo hasta ahora juzgaba a las mujeres de sociedad como las pintan en las novelas, las creía más instruidas, más inteligentes que las de la clase media, y naturalmente más que nosotras las campesinas. Pero hoy he quedado desengañada, francamente, no entiendo la distinción de esa inteligencia. Cambian el bello color del cutis por colores desmoderadamente artificiales como el morado en los labios, colores que lejos de ser agradables y atractivos son repugnantes para las personas que los admiran. Se despojan de sus hermosas cejas naturales para reemplazarlas con dos tizonazos negros… no quiero criticarlas, pero veo que las mujeres llevan los vicios a la par de los hombres.

Aunque las palabras de la señorita Peña hacen una crítica a  las mujeres que enfocan su inteligencia en vanidades artificiales, sigue afirmando que la inteligencia de las mujeres debe estar concentrada en permanecer bellas naturalmente —de nuevo el mismo discurso difundiéndose :/ —. Y al decir lo contrario de la posición hegemónica, como en tantos otros casos, la joven violinista promueve la hegemonía que critica: dar valor a la mujer por su belleza (natural o artificial, honesta o hipócrita) la reduce a un papel decorativo, incluso si toca el violín.Y al aplicar el test a aquellos minutos encontrados, este no solo sería el primer filme colombiano de ficción sonoro sino el primer largometraje colombiano que lo pasa, pero ya lo habíamos dicho en uno de nuestros escritos de la sección el Invernadero, el test Bechdel —que evalúa el nivel de inclusión de las mujeres en el cine— se queda corto cuando se trata de películas de este tipo. Tal vez algunas preguntas para evaluar estas películas serían: ¿qué modelo de mujer estaba presente en la época? ¿por qué el interés en mostrar a la mujer sin adornos? ¿qué hay detrás de las explicaciones de una campesina que defiende lo “natural” en la mujer?

Tal vez se animen a contestar alguna de las preguntas y comentarlas, por el momento el link de Flores del valle

Elisa Cárdenas

lgoEdad: está en la transición entre colegiala y señorita seria
Estado civil: soltera/casada/futura viuda
Oficio: viajar
Hijos: uno
Pretendiente: Ricardo Castelblanco es el rico esposo, y Carlos Julio Ramírez le coquetea
Lugar de nacimiento: pequeño pueblo cerca de Cali, Colombia
Lugar de residencia: Cali y París
Hobby: no se le conoce

Ay mamá, ¿pero es que no se puede hacer otra cosa en la vida sino estar adentro
haciendo algo?, ¿crees que soy una esclava estúpida?” min 5:45

Película: La gran obsesión

 

 

LA GRAN OBSESIÓN

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Dir: Guillermo Ribón Alba, 1955

De esta película caleña, estrenada con platillos y bombos por ser la primera a color que se producía en el país, queda cerca de una hora aunque pareciera el doble – la novedad de la imagen lamentablemente no logra compensar la mala actuación de los protagonistas evidenciada por la más extraña puntuación en los diálogos y los problemas de sincronización (imagen y sonido no se grabaron al mismo tiempo. Cosas de la época, qué le vamos a hacer).

La gran obsesión de Elisa Cárdenas, protagonista de este drama piscológico y musical es el tema central de esta cinta. Elisa busca una nueva vida en Cali, porque “la vida solo puede verse en la ciudad”. La trama comienza cuando ella comete una locura y va en contra de la voluntad de su madre al no quedarse “adentro” como esclava, haciendo algo en la casa, porque ella sueña con ser libre como el paisaje. Mientras va en el tren buscando su vida empieza a desprenderse del quédirán y de otros miedos: “Qué me importa lo que digan de mí en el colegio, porque he huido de la casa como de mí misma…”.

Que una mujer sea protagonista de un drama psicológico que no se trate de su vínculo con los hombres sino que retrate el tema del campo y la ciudad (que ya tiene su trayectoria como hemos visto) nos sorprendió. A nuestra protagonista la ciudad lamentablemente no la recibe tan bien: la roban (por dar papaya) y luego la prima que buscaba resulta que no vivía donde Elisa pensaba. La pobre se habría quedado en la calle si no es porque una doña francesa muy refinada -Susane de la Noir- la deja quedarse en su casa, no sin antes advertirle, como la mitad de los personajes lo hacen, que es muy peligroso para una mujer irse sola a la ciudad. Además de hacer caridad, doña Susane sin saberlo realizó un “extraño milagro” y de paso le consiguió esposa a su hijo Ricardo.

Luego empieza el drama social: jóvenes a los que les queda chica la ciudad, vestidos, fiestas, celos, malentendidos, humillan a Elisa, luego su matrimonio con Ricardo, luna de miel, París, hijo, regreso al campo, capataces asesinos y fantasmas tropicales (Y sí, lo sentimos, esto fue un spoiler). Todo lo imaginable, edulcorado con frases un poco rimbombantes para nuestro gusto como: “Cali, novia del cielo desde la poesía. La poesía está aquí cumpliendo su milagro de engrandecernos…” (Esto mal recitado obviamente).

Y ahora a lo que vinimos ¿qué pasa con las mujeres y el test? Aquí tuvimos una posición dividida pues las mujeres aparecen un montón, 4 de ellas tienen nombre (frente a 4 hombres que lo tienen), hablan de temas diferentes a los varones y transgreden posiciones tradicionales; sin embargo hay un mensaje velado sobre su vulnerabilidad que se repite y es que están fuera de lugar al estar solas en la ciudad. Elisa al final logra tener un rol de poder, pero protegida por un espíritu (hombre), con lo cual podría sugerirse que se mantiene vigente el discurso operante: “las mujeres no deben estar solas” buuuuuuu, pero por lo menos es un cambio significativo para lo que habíamos visto antes. 🙂

ALLÁ EN EL TRAPICHE

Director: Roberto Saa Silva, 1943

Después de varios meses de ausencia escritural hemos vuelto. Adquirir las películas del primer ciclo del cine sonoro ha sido difícil, por esta razón hemos decidido ir contándoles acerca de las pelis colombianas que vayan llegando a nuestras manos.
Uno de nuestros primeros resultados de esta intensa búsqueda es Allá en el Trapiche (según los runrunes leídos acerca del cine colombiano, es el segundo largometraje del primer ciclo del cine sonoro colombiano) comedia musical exhibida por primera vez el 22 de marzo de 1943 en Bogotá —parece que el primero fue: Flores del Valle—.

Treinta minutos y veintiséis segundos (30:26) se han recuperado de la historia de amor heterosexual entre Dorita y Leonardo. De nuevo, nada que nos sorprendiera; Dorita una joven que le calculamos unos 26 años ha regresado de Nueva York, en su viaje de vuelta a Colombia —en el vuelo— ha conocido a Leonardo, hombre trovador, apuesto y valiente. Esa Valentía que ha visto Dorita en Leonardo la motiva a pedirle que la ayude a enfrentar a su padre —este la ha comprometido en matrimonio con un hombre que ella no conoce—.

Por supuesto, Dorita no es Antígona que enfrenta a la autoridad —al Estado, a su tío que es el Alcalde de Tebas, a los dioses etc.— Encontramos en Dorita una mujer educada para cumplir con los designios de su padre y de Dios, casarse con el hombre que éste último, a través de aquél, ha escogido para ella. No culpemos a Dorita por seguir las órdenes de su padre, ni a su padre por obligar a Dorita a que se case con lo que él mismo estimaba “un buen hombre”. Más bien, entendamos cómo está operando el discurso sobre las personas, un discurso que está presente no solo en las películas de la época, sino también en las conversaciones con amigas o familiares, en los medios impresos como las revistas. A propósito de estas últimas, encontramos que, en la revista Civilización revista de ideas y cultura—de Barranquilla— del 15 de dic de 1929, en la sección Temas femeninos sección a cargo de Julia Amador de del Castillo, aparece el artículo titulado “Carta a las mujeres solteras”:
“El matrimonio es la única felicidad posible para la mujer honesta, digan lo que digan los termómetros del amor. Calorcito de hogar, tranquilidad de espíritu, decoro social, dulce cariño, sueño apacible, alegría de vivir […] Todo esto ofrece un matrimonio “bien” como se dice ahora. Para disfrutarlo, no hay más que un secreto: conservar el marido. En el matrimonio ¡no olvidéis esto ¡hay que defender la hermosura, el buen tono y la distinción hasta la última trinchera. […]Levantaos temprano, sed prudentes para el gasto de la casa y discretas para el adorno; no os fieis jamás de las “amiguitas”, y para no envejecer prematuramente, amad, reíd, llorad siempre a medias” (Reina de Bulgaria 25).
En pocas palabras, como habría dicho una señora que es activista y muy intelectual: “no solo actuamos a través del discurso; sino que el discurso actúa sobre nosotros” (Butler). Así las cosas, al aplicar el test Bechdel sobre Allá en el trapiche, los resultados no sorprenden a nadie: la primera pregunta pasa con dificultad, pues hay más de dos personajes femeninos, pero no todas tienen nombre; la segunda pregunta pasa raspando, solo porque las ayudantes de la costurera hablan entre sí, y también las amigas chismosas de Dorita; la última podríamos decir que pasa, sin embargo, las conversaciones en el primer caso es sobre el vestido de boda de Dorita y en el segundo, las amigas hablan de lo “chirriadisimo que es el novio”. Con estas respuestas es obvia la conclusión :/
¿Encontramos algo diferente en Allá en el Trapiche? No, las mujeres siguen siendo mudas, o bueno algo que olvidamos decirles es que en tanto musical hay muchas cantantes, tal vez esa es la voz de ellas en el largometraje.
Y el desenlace… les dejamos el corto para que se animen a verla y a sacar más conclusiones.